Una pieza que trasciende el tiempo.
Estos aretes reinterpretan el poporo quimbaya, uno de los símbolos más profundos de la cosmovisión precolombina colombiana, elevado hoy a objeto de contemplación contemporánea.
Inspirados en las formas armónicas del poporo original —recipiente ceremonial utilizado en rituales sagrados—, estos aretes evocan la conexión entre sabiduría, espiritualidad y origen. En las culturas ancestrales, el poporo no era solo un objeto: representaba la vida, la fertilidad y el vínculo entre lo humano y lo divino .
Cada pieza ha sido cuidadosamente reinterpretada desde una mirada contemporánea, respetando la esencia de la orfebrería precolombina, reconocida por su maestría técnica y proporciones perfectas logradas mediante procesos como la fundición a la cera perdida .
En el centro, una esmeralda natural de Muzo, Boyacá, considerada la cuna de las esmeraldas más finas del mundo, aporta una profundidad cromática única. Esta región, conocida como la capital mundial de la esmeralda, ha sido fuente de estas gemas desde tiempos precolombinos, cuando ya eran extraídas por pueblos originarios y asociadas a lo sagrado y lo mítico .
El resultado es una joya que no busca ostentar, sino susurrar legado:
una presencia silenciosa, sofisticada y profundamente simbólica.